miércoles, 23 de junio de 2010

OTRA CARRERA HACIA LA NADA Medidas para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.



©jmcp2010

Es demasiado frecuente ver cómo, de forma cíclica, algún gurú de dentro, o fuera, del Sistema Nacional de Salud, se levanta por la mañana y, utilizando la avidez por la noticia de algunos medios de comunicación, aparece con la “fórmula mágica” para dar solución a los infinitos problemas del Sistema. Hoy las listas de espera, mañana, los medicamentos genéricos y la listas negativas, al día siguiente las fundaciones sanitarias, la seguridad del paciente, la calidad, la sostenibilidad, y cientos y cientos de tópicos mas que tal como aparecen, desaparecen en el tiempo, volviendo a aparecer al cabo de unos años revestidos o renombrados de forma eufemística. Serán tiempos de demora, acreditación de centros, nuevas fórmulas de gestión sanitaria, gestión analítica… y

Pero lo mas grave es que cada una de esas definiciones y elixires mágicos producen una reacción inmediata, una carrera hacia la nada, en el resto de gurús –como no se les ha ocurrido a ellos- y en los responsables de la política sanitaria necesitados de humo que tape sus vergüenzas.

Dichas reacciones suelen poner en marcha entramados multimillonarios con gabinetes, observatorios, consultoras de todas las naturalezas, compras masivas de nuevos ordenadores, servidores, programas informáticos, marketing sectorial y político, ruedas de prensa y otras publicaciones de contenidos obvios, congresos, jornadas, talleres…

Los efectos terapéuticos de todas aquellas “formulas magistrales” no han sido, en los últimos treinta años, en absoluto efectivos. Esta afirmación no es difícil de comprobar repasando –y leyendo- las publicaciones y las hemerotecas, especializadas o no, desde principios de los años ochenta, hasta nuestros días.

Los inconmensurables medios empleados para estos ensayos no han pasado de un peculiar efecto placebo que adormece al ciudadano medio, abrumado al comprobar que, a pesar de la terminología iniciática y grandilocuente, con la que les intentan vender el producto, él continúa esperando para que le llamen del hospital para que le vea el....... y no protesta, no pregunta, no se inquieta.

Al cabo de algunos años comprobamos que el problema sigue, o, se ha acentuado e incluso puede haberse complicado con contra- fórmulas o soluciones cruzadas.

En estos momentos críticos que estamos protagonizando, para los que serían necesarios planteamientos serios, imaginativos, creativos que garantizaran, sobre todas las cosas, la estabilidad de los pilares del Estado de Bienestar que tanto ha costado conseguir, vemos con tristeza que los gurús vuelven con sus viejas fórmulas y los responsables del Sistema Nacional de Salud, vuelven a caer en el error de hacer bandera de ellas, sin, al menos comprobar con medios de que dispone, pero que tampoco conoce seguramente, que son argumentos y soluciones, que, si bien, podrían considerarse bien definidas teóricamente, en la práctica ya fracasaron y son trampas envenenadas para profundizar en la carrera hacia la nada, que es en definitiva el limbo que interesa a los gurús y a los que, desde bastidores mueven sus hilos.

Quiero terminar esta nota invitando al lector a consultar el link que se inserta a continuación. Es una muestra de los acontecimientos que protagonizaron algunos gurús y responsables políticos a principios de los años noventa. La gran e innovadora idea, atribuida de forma inexacta al Presidente González, de entregar a los usuarios del Sistema Nacional de Salud, una FACTURA SOMBRA… Por cierto esperamos que el Presidente Griñán lo recuerde y no vuelva a dejar que le induzcan a repetir el error.

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1992/12/10/079.html

martes, 15 de junio de 2010

DE LA SOSTENIBILIDAD Y PERDURABILIDAD DEL SISTEMA PÚBLICO DE SALUD


Esto de la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, que parece, como tanta otras cosas en estos tiempos que vivimos, un tema actual fruto de este momento de crisis peculiar (a mi entender mas psicológica y estratégica con consecuencias económicas, que puramente económica), está en duda desde el desmantelamiento del Sistema de Asistencia Sanitaria de la Seguridad Social, allá por los años ochenta.
Digo desmantelamiento porque creo que es éste el término que mejor representa el desorden y dudoso rigor, con el que, en mi opinión, se llevaron a cabo las primeras transferencias de competencias a las Comunidades Autónomas (Históricas), sobre todo en el aspecto financiero. Solo un absoluto respeto al texto y a los principios de nuestra ejemplar Ley General de Sanidad, que curiosamente acababa de ver la luz por aquellos tiempos, habría bastado para que la sostenibilidad del Sistema y su perdurabilidad, se consolidaran.
El reconocimiento por parte de las autoridades económicas del gasto real, así como la senda por la que aquél universo que se trataba de regular caminaba hacia el futuro, acompañado de medidas de racionalización, planificación, control y dirección adecuadas, habría bastado para que, a la vuelta de diez años, se consolidara el modelo que la propia Ley proponía. Un modelo universal, equitativo, solidario, eficaz, moderno y sostenible desde el punto de vista económico y financiero.
Pero el camino elegido fue otro. Los que deberían ser Servicios Regionales de Salud, el primero el catalán, se erigieron en “Sistemas”, “taifas”, de Salud con poder para regular en materias básicas, poniendo en peligro tanto lo esencial, la solidaridad, la equidad y el equilibrio financiero. Comenzó la carrera hacia la nada… Una guerra de cifras entre los Entes gestores y políticos, con base en indicadores de actividad o inactividad totalmente absurdos y faltos de rigor científico e, incluso, mal diseñados y falsamente administrados desde el punto de vista técnico: Listas de espera, numero de profesionales, camas, ….. cupos….
La puntilla vino, después, al generalizarse las transferencias en el año 2001. El Gobierno Popular, en su animosidad por pervertir los últimos pilares del Sistema Nacional de Salud, soltó lastre de la forma mas absurda y descarada, discutiendo y engañando a los responsables de las Comunidades Autónomas y dejando un Sistema de Salud depauperado estructuralmente, con deudas inconmensurables, fruto del pernicioso abandono al que sometió al Instituto Nacional de la Salud durante toda aquella legislatura y parte de la anterior.
Por último tampoco debemos olvidar las consecuencias de la falta de regulación y control de los empleos que algunas Comunidades Autónomas pueden haber dado a los fondos transferidos junto a las competencias sanitarias. No hay que olvidar que, para algunas de ellas, representaban una inyección que superaba el cuarenta por ciento del presupuesto que venían gestionando desde su nacimiento y era muy tentador “ver dinerito fresco” y dedicarlo a tapar otros agujeros (lógicamente procurando relacionarlos conceptualmente para ajustarse a la legalidad) sin aún ser conscientes de la evidencia del gasto corriente y del mal estado del patrimonio que, también, asumían. Después “Papa” Estado proveerá… y ese es el estado de la cuestión.


En definitiva, que lo de la sostenibilidad y lo de la perdurabilidad del sistema, desde mi forma de ver las cosas, no es fruto de la coyuntura que vivimos, es un problema estructural que debemos afrontar de forma seria desde la base y con el esfuerzo y trabajo de todos los que creemos realmente en el Sistema Público de Salud, reorientando las políticas sanitarias hacia los resultados objetivos de la planificación sanitaria, la distribución racional de los recursos, el empleo de la evidencia científica como brújula en las decisiones de gestión, tanto clínica como económica y financiera, la reingeniería (aquí empleo este término, que no me gusta, para señalar, siguiendo su traducción mas apropiada, el “borrón y cuenta nueva” necesario)de las profesiones sanitarias y no sanitarias, para contar con una política de recursos humanos mas adecuada a los retos que plantean los objetivos de rigor y racionalidad anteriormente propuestos.
Toda crisis o conflicto regional o globalizado ha supuesto, en la historia, una oportunidad para el cambio. Aprovechemos este momento para hacerlo en el Sistema Nacional de Salud y asegurar su existencia en beneficio de las generaciones futuras.
©jmcp2010